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La hiperinflación en la economía de un país, puede semejarse a la metástasis de un cuerpo humano después de un prolongado cáncer; la hiperinflación siempre ocurre después de no haberse podido remediar un proceso inflacionario. Las medidas esperadas para controlar la inflación nunca sucedieron, el costo político, la impopularidad por llevarlas a cabo siempre hicieron que este gobierno optara por medidas tibias o paños calientes, que en definitiva solo alivian temporalmente pero no eliminan el tumor. La básica utilizada por el gobierno fue la de aumentar paulatinamente los sueldos y salarios, algo así como perseguir los aumentos sucesivos de precios de los bienes y servicios que consumimos, históricamente está demostrado que esta carrera siempre la gana y con muchos cuerpos de ventaja los aumentos de precio o sea la inflación; normalmente en un periodo hiperinflacionario los precios van por el ascensor, mientras que los aumentos de los sueldos y salarios van por las escaleras. Caímos o entramos en hiperinflación, algún economista estudioso de la materia definió este fenómeno como aquello en donde los precios de los bienes y servicios se incrementan a lo largo de un mes en un valor no menor al cincuenta por ciento (50%).
Imagínense esto o mejor vívanlo para experimentarlo, las personas de ingresos fijos ven disminuidos estos ingresos proporcionalmente, al darse cuenta que lo percibido en cada remuneración es mucho menos que el mes anterior, sal y agua. La pobreza se incrementa, las necesidades como consecuencia se multiplican ante este cuadro dramático. Ante esta situación que vive nuestra población, ¿que se le escucha decir al gobierno en la voz de sus autorizados?: Argentina, Perú, Nicaragua, Brasil y Bolivia habían sido los únicos países latinoamericanos que habían vivido este flagelo denominado hiperinflación, algunos unos meses, otros unos años. Venezuela por primera vez sufre este pandemonio, todos sabemos aunque algunos pretendan ignorarlo las causas de esta debacle.
Los países anteriormente nombrados adoptaron medidas económicas para salir del atolladero, pero antes de esto se produjeron en unos casos la renuncia presidencial y en otros el adelanto de las elecciones, confirmando con esto la máxima popular de que “el que quiebra una empresa, no es el mismo que la levanta”. Medidas tradicionales que se tomaron en estos casos como: Unificación del control cambiario ,reducción del papel del estado en la economía, solicitud de un préstamo internacional, no están siendo consideradas, ni estas ni algunas otras, Solo se escucha hablar de la creación de una moneda digital denominada El petro, como la salvación, Una moneda digital o física, no es más que un instrumento para llevar a cabo un cambio de propiedad o el pago de un servicio, pero ese cambio o ese pago se da, si en las partes hay confianza, así es, confianza.
El aislamiento a que ha sido sometido el país, debilita esa confianza; como es que entonces a este nivel vamos a imponer una moneda virtual al resto del mundo. En los meses por venir la población sufrirá los efectos de esta metástasis, es la fase terminal de un modelo económico que no pudo sustentar las esperanzas de superación de un pueblo.
No hay más alternativas, al no aplicar las medidas económicas correctas para paliar este fenómeno hiperinflacionario, tendrá este gobierno que adoptar las medidas más comunes en estos casos o sea renunciar o adelantar elecciones; como ya conocemos del carácter de los interfectos, es casi seguro que tomaran la salida de adelanto de las elecciones, de ser así, nos toca a los venezolanos decidir por quienes nos llevaron a esto o por quienes puedan sacarnos de esto. Preparemos con el mayor aplomo posible y hagamos nuestra una máxima económica de vieja data, pero de una certidumbre cabal que reza: DESPUÉS DE UNA CRISIS VIENE UN AUGE.

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