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Las mafias de Cúcuta que tanto el Gobierno señala de ser responsables de atacar al bolívar, dando presión al dólar, parecen tener la batalla ganada ante la arremetida continua de la cotización clandestina de la divisa.

En diciembre de 2016, el presidente Nicolás Maduro ordenó frenar la “mafias”. Decidió medidas en materia cambiaria y monetaria, una era el lanzamiento del nuevo cono monetario de monedas y billetes. Aseguró que “en los próximos días” se anunciarían “decisiones para defender a nuestro país del ataque que se nos hace desde Colombia”.

La realidad a más de un año fija un comportamiento sostenido del debilitamiento del bolívar. Cada dólar cuesta sobre los 123 mil 110,49 bolívares al 3 de enero 2018. Aplastó el billete de mayor denominación de Venezuela, el de 100 mil bolívares. Lo que significa que se necesitan como mínimo más de dos piezas del nuevo cono monetario para cubrir la moneda estadounidense.

Además, ratifica que el salario mínimo decretado en 248 mil 510,41 bolívares y convertido en moneda extranjera cae aceleradamente de 2,02 dólares y no supera los tres dólares, persistiendo la racha baja de 2017.

Y se aleja de la conversión que en enero de 2017 redondeó 11,46 dólares el salario mínimo, fijado en 40 mil 638,15, con tasa del dólar en tres mil 545,10 bolívares.

La voracidad del mercado ilegal del dólar, arraigado en operaciones en la frontera colombiana, mantiene un comportamiento sorpresivo. Esta semana, al cierre del martes, el precio se situó en 111 mil bolívares. Ayer trepó 12 mil bolívares más después de un tendencia de fin de año que se movió entre 100 mil 110 mil.

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