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La Fracción Parlamentaria 16 de julio salvó su voto este viernes en la sesión de la Asamblea Nacional (AN) en la que se impuso una junta directiva que, a juicio de este grupo de diputados, tiene una única oferta: la convivencia con el régimen.

Los parlamentarios de la mencionada fracción rechazaron convalidar con su voto a unos representantes que defienden una “agenda de cohabitación” con la fraudulenta constituyente, que entierran definitivamente cualquier esperanza de cambio que tienen los venezolanos y que apoyan de forma incondicional una “parodia de diálogo” en República Dominicana.

“En esta Asamblea hay dos agendas que compiten: la agenda de la cohabitación con la constituyente, que pretende negociar la libertad de los venezolanos a cambio de una ficción electoral […] y la que planteamos desde la Fracción 16J, afianzada en el espíritu y propósito del mandato del 16J”, reza el documento presentado por los diputados.

Esta última agenda, es la que exige cambio político y reclama inteligencia estratégica para lograr los objetivos que fueron ofrecidos al país. En este sentido, hicieron un llamado a los demás parlamentarios a no negociar las libertades y acatar el mandato de los más de siete millones de venezolanos que votaron en el plebiscito.

Además, de acuerdo con la Fracción Parlamentaria 16J, con esta directiva no se avanzará en obligar al régimen a abastecer con alimentos, medicinas y servicios públicos, en atención de la urgente crisis humanitaria que enfrenta el país.  

Y agregan: “No es casual el abandono de las sesiones. No es casual la laxitud insólita con la que acompañan la angustia de los venezolanos. No es casual la falta de consistencia e integridad que ha caracterizado sus últimas decisiones. No es casual la indiferencia con la que han tratado el sacrificio ciudadano que aportó cientos de muertos, miles de detenidos y perseguidos en el primer semestre del año pasado. No es casual el abandono de los compromisos del 16J. No es casual el conveniente olvido de todo lo que se planteó en el Compromiso Unitario para la Gobernabilidad, presentado el 19 de julio”.

A continuación, el texto íntegro del documento:

En esta Asamblea hay dos agendas que compiten: la agenda de la cohabitación con la constituyente, que pretende negociar la libertad de los venezolanos a cambio de una ficción electoral y la sobrevivencia precaria de un status quo donde la oposición siempre será una alternativa desvalida, extorsionada, reprimida y determinada por los intereses del régimen. La otra, que planteamos desde la fracción del 16J, afianzada en el espíritu y propósito del mandato del 16J, es la agenda que exige cambio político y que reclama inteligencia estratégica para lograr los objetivos que fueron ofrecidos al país y que lamentablemente se inmolaron en el altar de las conveniencias particulares.

Nosotros rechazamos la negociación de las libertades, porque las libertades no se negocian. Nosotros no podemos respaldar un libreto que está siendo dictado desde los sectores más oscuros del régimen, y que no debería tener voceros dentro de ningún sector de la oposición. La realidad es otra. A la luz de todos, pero con el permiso de nadie, se está llevando una parodia de negociación cuyos resultados, de obtenerse alguno, no resuelven ni los problemas políticos, ni los problemas económicos, ni la grave crisis humanitaria. La gente aprecia la política desde sus necesidades inmediatas. Quiere vivir en el país con dignidad y libertad, sin el agobio del hambre, sin el miedo de la violencia, sin la censura de la represión, sin temer el desempleo, el cierre de las oportunidades y la desbandada de las familias. Nosotros tenemos que hacer el esfuerzo de interpretar estas necesidades y combatir la causa raíz de estos males: el socialismo del siglo XXI.

No es posible que la agenda del parlamento nacional se subordine a las expectativas de un falso diálogo que está condenado al fracaso. Por la vía de esa parodia que se lleva a cabo en República Dominicana no se va a restaurar la democracia, ni vamos a lograr que el régimen ceda el poder. Tampoco vamos a lograr que cese la represión y la persecución política, o que se permita la manifestación de la disidencia, o que cambien los supuestos económicos del socialismo, o que se permita la producción y el emprendimiento privado, o que haya una verdadera alternabilidad. Porque esa agenda de negociación tiene una sola intención: el fortalecimiento de esta dictadura totalitaria, la consolidación del modelo comunista, y el avasallamiento de cualquier opción. Nosotros no podemos convalidar una directiva cuyo compromiso explícito gravite alrededor de ese remedo de negociación. Hacemos un llamado a todos los diputados para que, atendiendo el interés nacional, no permitan que se imponga la agenda de la cohabitación.

Nos peguntan por qué nos oponemos a la elección propuesta hoy. No es un problema con las personas sino con las agendas planteadas. Lamentablemente esa agenda de la cohabitación está perfectamente representada en la directiva que se quiere imponer el día de hoy. Lamentablemente esta directiva enterrará definitivamente cualquier esperanza que los ciudadanos hayan tenido respecto a las posibilidades de cambio. No es casual el abandono de las sesiones. No es casual la laxitud insólita con la que acompañan la angustia de los venezolanos. No es casual la falta de consistencia e integridad que ha caracterizado sus últimas decisiones. No es casual la indiferencia con la que han tratado el sacrificio ciudadano que aportó cientos de muertos, miles de detenidos y perseguidos en el primer semestre del año pasado. No es casual el abandono de los compromisos del 16J. No es casual el conveniente olvido de todo lo que se planteó en el Compromiso Unitario para la Gobernabilidad, presentado el 19 de julio. Porque todos ellos son parte de un patrón entreguista, de una oposición que se dio por vencida, y de una agenda concertada cuyo único resultado será la instauración definitiva del comunismo en Venezuela. ¿Asumen ustedes la responsabilidad por las terribles consecuencias del voto de hoy?

El parlamento venezolano no es de una porción de la oposición. El parlamento es de los venezolanos que creen en el cambio y quieren el cambio. Esa es la verdadera razón de la unidad. Nosotros hubiésemos querido aprovechar esta oportunidad para mostrar que era posible reconectarnos con los ciudadanos, a través de una directiva cuyo compromiso estuviera con el país y no con los intereses del régimen. Una directiva que pudiera rescatar la autoridad y el liderazgo perdido. Porque el país no está para turnos automáticos ni acuerdos de salón. El país cambió la base de todos los acuerdos el 16J. La grave situación exige más horizonte, más claridad, más integridad y más compromiso con lo que los ciudadanos mandaron el 16J.

Nosotros no podemos convalidar con nuestro voto la imposición de una junta directiva cuya única oferta es la connivencia con el régimen, el reconocimiento de hecho y de derecho de la Asamblea Nacional Constituyente, constituida mediante el fraude y el ventajismo, y la participación incondicional en una parodia de diálogo en la que solo gana el régimen. Nosotros no podemos traicionar la expectativa de los venezolanos.

El país que se asoma al 2018 está convencido de que hay que darle sentido de urgencia a la gestión política. El hambre, la enfermedad y la muerte no esperan. Nosotros estaremos entre la gente, denunciando el colapso del país, exigiendo cambio, abriendo caminos a ese cambio que la gente exige, y afrontando el desafío de interpretar cabalmente el mandato otorgado el 16J

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