La peor decisión que podemos tomar es mantenernos al margen de un proceso que a todos nos  envolverá y afectará. La verdad práctica, la que ocurrirá, independientemente de lo que cada venezolano tenga en mente, es que el 20 de mayo el futuro inmediato del país será definido por dos grupos de venezolanos: quienes vayan a votar por Henri Falcón, por una parte, y, por la otra, quienes voten por Nicolás Maduro. Los demás, quienes voten por alguna de las candidaturas poco conocidas y quienes se abstengan de votar, no jugarán papel alguno en esta decisión histórica en la que forcejean el continuismo y el cambio.

Nosotros reclamamos cambio. Estamos conscientes de esa urgencia. Hemos trabajado los últimos 19 años en  esa prédica. Hemos protestado la conducción errática de la economía, los abusos desde el poder, la destrucción de las instituciones y el deterioro general de la calidad de vida, que es la consecuencia gruesa del desgobierno que padecemos. En ese sentido, soy del criterio que no es momento para recrear e imaginar escenarios que no existen. Sólo hay dos conductas que llevan a ser parte de la decisión que tomaremos los venezolanos en tan solo dos meses: o se vota por Maduro, o se vota por Falcón. Haciendo lo primero se extiende el gobierno de los responsables del hundimiento del país. Lo otro es votar por Falcón y abrir las puertas al cambio.

En ese sentido mi decisión política está ya tomada: mi voto está definido. Votaré por Henri Falcón. La otra decisión, muy personal, es escoger entre ir a votar el 20 de mayo y ya, como si se tratase de ejercer un derecho político y ya está. O, hacer todo cuanto esté a nuestro alcance para que en estos próximos sesenta días mucha gente nos acompañe en ese voto. Si votamos solo nosotros esa acción puede resultar intrascendente. Si hacemos algo, o algo más, o mucho, para que miles más vayan a votar entonces nuestros votos pueden formar parte de quienes hicieron mayoría y en consecuencia alcanzaron el cambio tan anhelado por gruesos sectores de nuestra sociedad. Esa es mi actitud y esa la base de la decisión que he tomado de tratar de ayudar en todo cuanto pueda a aprovechar la oportunidad de la elección del 20 de mayo para que la mayoría de los electores se pronuncie por el cambio político personificado en la candidatura de Henri Falcón. 

Los “no votantes” tienen derecho pleno a comportarse así, pero en nada influirán en la decisión de ese día. En los casos de “no votantes” quienes reclaman cambios políticos y económicos en el país, con su abstención sólo estarían restando votos a la única alternativa de cambio que estará en juego el 20 de mayo, la de Henri Falcón. Es decir, estarían contribuyendo a lo contrario de lo que se proponen.

Henri Falcón me pidió hace once días que lo acompañara en la jefatura de su campaña. Lo he pensado. Lo he pensado bien y he decidido aceptar ese encargo para ayudarlo a él y a todos los venezolanos que reclaman con urgencia cambios políticos y económicos. Estoy comprometido con el cambio, hasta el punto que puse mi nombre a consideración del país como candidato presidencial y debido a la inseguridad electoral que vivimos desistí de esa acción en protesta al anuncio del gobierno de desconocer a la Asamblea Nacional electa en diciembre de 2015 convocando elecciones anticipadas para esa representación. No sé si como consecuencia de mi objeción el oficialismo retiró después esa decisión que había tomado. Pero ya mi anuncio había sido hecho, no había caso ni tiempo en enmendarlo después de la rectificación del gobierno, como tampoco posibilidades de encontrar tarjeta alguna para una eventual postulación tardía. Lo que seguía y sigue vigente es la necesidad de procurar vías pacíficas para el cambio y Falcón la representa hoy. Por eso lo apoyaré sin titubear. 

Las protestas contra el desgobierno y los anhelos de cambio son universales. Casi todos los venezolanos participamos de esa aspiración. Esas coincidencias deben ser fortalecidas. Disentimos en que unos se conforman con la abstención como protesta y otros la tenemos por el desperdicio inmenso de una oportunidad que se abre el 20 de mayo para vencer el ventajismo, las irregularidades y el abuso de poder, a la vez que abrir las puertas a la reconducción y la transformación de Venezuela.  Convoco a fortalecer las coincidencias entre los venezolanos que reclaman libertades y progreso. Convoco a valorar el coraje y la determinación con la que Henri Falcón está liderando el camino para el cambio en estas elecciones. Convoco a apoyarlo sin reservas y con entusiasmo. Por Venezuela.