El ministro de la Defensa Padrino López descartó que existan fracturas en la fuerza armada y desestimó las informaciones que han circulado en las redes sociales que hablan sobre un supuesto descontento en los cuarteles ante las detenciones de militares.

Al rechazar los mensajes que circularon durante el fin de semana en redes sociales, el general en jefe Vladimir Padrino López afirmó el lunes durante un acto en el oeste de la capital que a la fuerza armada venezolana “no la divide nadie, absolutamente nadie, por su fortaleza, por su cohesión moral, su conciencia patriótica nacional”.

La declaración coincidió con un mensaje que difundió el domingo en su cuenta de Twitter el abogado Alonso Medina Roa, defensor de algunos oficiales detenidos, quien expresó que el “descontento en los cuarteles no puede ocultarse”, y precisó que en lo que va del año han sido detenidos “más de un centenar de militares y se las ha dictado privativa de libertad a 34”. Las autoridades militares abrieron este mes procesos judiciales a seis tenientes coroneles, un primer teniente y dos sargentos que estaban detenidos por integrar un supuesto grupo rebelde en la fuerza armada.

Las informaciones sobre un supuesto malestar en los cuarteles y el arresto de oficiales también coincidieron con la aprehensión la semana pasada del exministro de Relaciones Interiores, mayor general retirado Miguel Rodríguez Torres, quien fue acusado por el gobierno de promover “acciones contra la paz” y participar en supuestos complot para atentar contra la unidad de la fuerza armada.

Por su parte, la fiscal general destituida, Luisa Ortega Díaz, exhortó el martes a los militares a actuar para el “restablecimiento de la democracia”, y dijo en su cuenta de Twitter que esas acciones serán “reconocidas por los venezolanos y la comunidad internacional”. Ortega Díaz fue destituida en agosto pasado por la oficialista Asamblea Nacional Constituyente y poco después huyó del país junto a su esposo, el congresista oficialista Germán Ferrer.

El expresidente de la Asamblea Nacional, diputado opositor Henry Ramos Allup, instó el sábado a la fuerza armada a pronunciarse contra una declaración que realizó la presidenta de la Constituyente, Delcy Rodríguez, quien indicó que “nosotros más nunca vamos a entregar el poder político”.

Ramos Allup pidió a los militares, durante un acto organizado por un frente opositor, que no permitan que se “estafe la voluntad popular”.

A los cuestionamientos se sumó el mayor general retirado Cliver Alcalá Cordones, excomandante de la Red de Defensa Integral de la región sureña de Guayana, quien acusó la víspera al gobierno de Maduro de promover la “exclusión total” de la fuerza armada.

Alcalá Cordones, quien en 2011 fue sancionado junto a tres funcionarios y políticos venezolanos por el Departamento del Tesoro por su presunta colaboración con la guerrilla colombiana de las FARC en el tráfico de drogas y armas, rechazó en una entrevista con la emisora local Radio Caracas las recientes detenciones de Rodríguez Torres y otros oficiales y dijo que “todo aquel que disienta de la idea de Maduro es acusado de traición a la patria”.

El oficial retirado, que fue un estrecho colaborador del fallecido presidente Hugo Chávez, difundió el fin de semana un escrito en el que planteó que ante las circunstancias en las que los militares consideran el “liderazgo civil incapaz de hacer frente a las arbitrariedades del gobierno, aumenta la motivación para ellos mismos imponer la razón y alzar la voz ante la desviación de las funciones gubernamentales”.

La fuerza armada es considerada como una de estructuras claves que le dan estabilidad al gobierno del presidente Nicolás Maduro en medio de la compleja crisis económica, social y política que enfrenta el país suramericano.