Doce palestinos, la mayoría de ellos jóvenes, murieron hoy en la Gran Marcha del Retorno organizada por Hamás en cinco puntos de la frontera entre Gaza e Israel, una tensa protesta con enfrentamientos en la que hubo más de un millar de heridos.

Un centenar de tiradores israelíes apostados en el otro lado de la frontera controló durante toda la jornada que los miles de palestinos que se manifestaban no se acercasen a la zona prohibida.

El Ejército israelí aseguró que lanzaron contra las tropas “bombas incendiarias, piedras y neumáticos en llamas” y que estas, en respuesta, “usaron medios de dispersión y disparos contra los principales instigadores”.

Ya a primeras horas de la mañana, un tanque israelí disparó sobre un palestino que estaba cerca de la valla causándole la muerte. Según fuentes palestinas, se trataba de un agricultor que se acercó a sus tierras.

Más tarde, los enfrentamientos en la frontera fueron dejando un reguero de víctimas, que ascendía a media tarde a doce muertos y 1.100 heridos, incluidos varios cientos por inhalación de gas lacrimógeno, según cifras del Ministerio de Salud palestino.

Israel había advertido a los gazatíes de que no vulnerasen la valla de seguridad ni se acercasen a ella durante las protestas, lanzando cuartillas desde aviones, a través de medios sociales y con declaraciones a medios de comunicación.