PACIANO PADRÓN /  “A veces, en un momento de la historia, los más corruptos e inmorales de una sociedad toman el poder. Cuando esta desgracia ocurre, el pueblo afectado corre el riesgo de hundirse”. Cuánta verdad en esta frase de Sandro Pertini -citada por Tomás Páez en su ensayo “Propiedad, libertad y democracia”- que dibuja perfectamente la situación venezolana actual. No hay escrúpulo alguno en los inmorales que han asumido, usado y abusado del poder, que han robado nuestro legado histórico, han destruido el presente y comprometen seriamente el futuro. Echarlos del poder ya es un imperativo, no aguantamos más. Actuemos.

Actuar contra la narco-dictadura castro-comunista que tiene como arlequín de turno a Maduro, es tarea de los venezolanos, de todos nosotros, pero además es tarea de otros que deben ayudarnos. Solos no podemos, como hemos dicho en otras oportunidades y reiteramos más adelante.

No digo nada nuevo al afirmar que 80 de cada 100 venezolanos, de los que viven en Venezuela, están contra Maduro. Es también harto conocido el crecimiento desmesurado de la diáspora, el desplazamiento de millones de compatriotas huyendo a la muerte en búsqueda de seguridad, alimentos y medicinas. Las cifras más conservadoras hablan de que ya más de tres millones de los nuestros están afuera, es decir, más del 10 % del total de aproximadamente 30 millones que somos. En la diáspora, el 95% de los venezolanos rechaza el régimen narco-comunista, a Maduro y su pandilla de “corruptos e inmorales”, de los que habla Pertini.

Los compatriotas que están en Venezuela no deben aflojar en la lucha contra el narco-régimen y su secuela de hambre, enfermedad, inseguridad y muerte. Los que están en la diáspora tienen una doble tarea, por un lado, insertarse en la sociedad a la que llegaron para vivir, conocer sus costumbres y acatar leyes, ayudarlos a progresar como pueblo; por otro lado, deben desde afuera de Venezuela contribuir a la libertad de la patria y a su camino democrático, unirse a las organizaciones que de una u otra manera contribuyen al propósito, y ayudar a dar a conocer la realidad venezolana, generando solidaridad con nuestro pueblo y su causa, creando un ambiente propicio para que nos ayuden a sacar a los invasores. Es una tarea personal de información y difusión.

Venezuela está invadida militar y políticamente por el terrorismo internacional, el narcotráfico y la guerrilla colombiana, por militares cubanos, iraníes, rusos y bielorrusos, con el beneplácito de China. Esas fuerzas dominan el escenario venezolano y someten a nuestra Fuerza Armada, la que hoy no tiene -hasta donde puedo ver- posibilidad real de reaccionar, de volver a ser -como lo fue y lo será en un futuro cercano- una fuerza forjadora de libertad y sostén de los derechos humanos y la constitucionalidad. Como he manifestado en otras oportunidades, desearía poder decir que el problema de los venezolanos lo resolvemos los venezolanos. Pero esta invasión no estamos en capacidad de repelerla nosotros solos. No tuvo miedo Bolívar de hacer entrar a Venezuela oficiales y soldados de la Legión Británica y de la Legión Irlandesa para que en Carabobo libraran, junto a los nuestros, la batalla que selló con sangre la Independencia el 24 de junio de 1821.

Se reúne próximamente en Lima, los días 13 y 14 de este mes de abril, la VIII Cumbre de las Américas. Movamos todo lo que esté a nuestro alcance -como lo venimos haciendo desde VENAMERICA- para que los Presidentes y Jefes de Estado del Continente den un paso más allá de la retórica y de la condena al régimen narco-dictatorial, para que se establezcan e incrementen sanciones a los responsables, como ya han hecho Europa y algunos países de América,  y se constituya una fuerza multinacional de liberación, que apoye efectivamente el restablecimiento de la normalidad institucional y enfrente la grave crisis humanitaria. Abramos camino a la reconstrucción del país que dejamos de ser, y aseguremos la paz y estabilidad en el Continente.