La llamada Gran Marcha del Retorno iniciada por grupos palestinos en la Franja de Gaza, que dejó 18 muertos y centenares de heridos tras choques con fuerzas israelíes el pasado 30 de marzo, según el analista político y capellán musulmán Wilfredo Amr Ruiz, es un hecho que debía ser rechazado por EEUU y la comunidad internacional.

Sin embargo, el cónsul general de Israel en Miami, Lior Haiat, en declaraciones a la información publicada en los medios de comunicación acerca de esos sucesos es “errada” porque –según su criterio– no quedan claros los detalles.

El diplomático enfatizó que “este hecho fue orquestado por Hamas con un objetivo terrorista”.

“El hecho de que los dos tercios de los muertos eran miembros activos de Hamas, terroristas, demuestra que estamos preparados para un enfrentamiento que usa a su población como escudos humanos para llevar a cabo su violencia contra Israel”, subrayó el cónsul israelí.

Desde el punto de vista de Amr Ruiz, quien también es director de Comunicaciones del Consejo de Relaciones Islámico Americanas (CAIR) en Florida, se trata de una “reacción desproporcionada de Israel” pues, en su criterio, la protesta fue propiciada por “gente desarmada en territorio de los mismos palestinos”.

“Es como si usted hiciera una protesta en el patio de su casa y el vecino viniera a pedirle que se calle, disparando sus armas”, ilustró el también veterano del ejército estadounidense.

La fecha elegida para el comienzo de la marcha fue el 30 de marzo, conocido como Día de la Tierra, que rememora una manifestación contra la confiscación de tierras por parte de Israel, en 1976, y se prevé que termine el 15 de mayo próximo, Día de la Nakba (Catástrofe), que supuso la salida de 700.000 palestinos de territorio israelí y la creación del Estado de Israel, en 1948.

Este año, esa misma fecha, es decir, el 30 de marzo, también coincidió con el comienzo de la celebración de Pésaj, o Pascua Judía, cuando el país hebreo celebra la festividad judía que conmemora la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto.

Asimismo, para el mundo cristiano, el viernes 30 de marzo se celebraba el Viernes Santo, o el Día de la Crucifixión de Jesús de Nazaret.

Repercusión

Tras conocerse la noticia de la muerte de los 18 palestinos, distintas organizaciones de defensa de derechos humanos criticaron la utilización de armas de fuego, en lo que se convirtió “en el día más sangriento del conflicto israelí-palestino desde la guerra de 2014”. En consecuencia de lo anterior, la ONU pidió una investigación “independiente y transparente” sobre esos hechos.

Sin embargo, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu felicitó al Ejército de su país por haber “protegido las fronteras del país” y por tomar lo que calificó “medidas firmes para defender su soberanía”, a raíz de la manifestación en la que se habría comprobado la participación del grupo extremista Hamas.

Para el analista Amr Ruiz, con esa acción Israel cometió una violación de derechos humanos que deriva, en su opinión, “en políticas de Apartheid dentro y fuera de Israel”, con el consentimiento de EEUU.

Entretanto, el diplomático israelí asegura que “los palestinos llevaban meses preparándose para este enfrentamiento”, sabiendo que el 30 de marzo comenzaba la festividad de la Pascua Judía, fecha sagrada para Israel, cuando celebramos la paz judía”, y así realizar la protesta en espera de que “los soldados estuvieran preparados”, subrayó Haiat.

El papa Francisco, en su tradicional mensaje Urbi et Orbi, desde el balcón de la basílica San Pedro, se refirió al conflicto, invocando “frutos de reconciliación para Tierra Santa, que en estos días también está siendo golpeada por conflictos abiertos que no respetan a los indefensos”.