“Se trata de un plan que incluya disciplina fiscal y monetaria,  así como la privatización de empresas públicas”

Jesús Casique, economista y consultor, asegura que hay una, o tal vez muchas salidas, a la voraz crisis económica del país, determinada por una hiperinflación y por una contracción de su Producto Interno Bruto (PIB) que la hace traspasar los dinteles de recesión para escalar la categoría de depresión.

De acuerdo a los conceptos manejados en la materia, la recesión se manifiesta cuando una economía acumula  tres trimestres de caída del PIB, y la depresión, cuando pasa de ese lapso. “Venezuela”, explica, “lleva dieciséis trimestres consecutivos” con ese comportamiento: en  2014 el declive del PIB fue de 3,9%,  en 2015 de 5,7%,  en 2016 de 16,5% y el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima en 14%  la de 2017.

Sostiene  sin embargo, que esas adversidades “superlativas”  pueden encauzarse en forma integral, a través de un Programa de Recuperación Económica. Se trata, dice el especialista, de un plan conservador que incluya disciplina fiscal y monetaria,  privatización de empresas públicas generadoras de pérdidas, revisión de los centros de producción expropiados, así como de una apertura petrolera a capitales privados locales e internacionales.

Detrás de los cuatro o seis dígitos que supone la inflación en el corto plazo, advierte,  se palpan  las “penurias económicas de la población, la hambruna, las personas hurgando en la basura para comer y la pulverización del ingreso familiar”.

Argumenta que el “gobierno central decretó seis incrementos  salariales en 2017, que en términos nominales representa 664,2%  pero en términos reales fue de 81,6%, es decir, hubo una disminución muy fuerte del poder adquisitivo”.

Y, según cifras suministradas por el gobierno en diciembre de 2016 a la SEC (Securities and Exchange Commission) de Estados Unidos “el consumo privado se redujo en 8,9% en 2015 y en 2016  en 19,7%, creemos que en 2017 va a ser muy superior”; en adición a estos indicadores, comenta, la  manufactura tuvo un desplome de 27,1%  y el comercio de 30,8% en 2016,  dos sectores que tienen un peso importante en la economía”.

Rodando la arruga

El analista e investigador señala que “el Banco Central de Venezuela (BCV) continúa violando el artículo  320 de la Constitución Nacional”  que establece: “El Estado debe proveer y defender la estabilidad económica, evitar la vulnerabilidad de la economía y velar  por la estabilidad monetaria y de precios, para asegurar el bienestar social”.

Precisa que  “con el financiamiento a empresas públicas no financieras, modificando déficit fiscales se vulnera la Carta Magna y esto tiene un impacto en los precios que nos hacen llevar a una hiperinflación en Venezuela. La última cifra de financiamiento, del 23 de febrero 2018, advierte un incremento acumulado del año de 140%, esto abarca a las empresas no petroleras y petroleras; el grueso es el financiamiento a empresas  petroleras”.

Casique considera que “en  la medida en que se siga monetizando el déficit y se continúe con la emisión de dinero sin respaldo en producción de bienes y servicios, vamos a seguir experimentando esos niveles de inflación tan elevados”.

La “liquidez monetaria”, otra variable importante en el juego económico, “viene creciendo en forma exagerada, al 23 de marzo de este año, se ubica en 391 millardos de bolívares, la cifra no vale la pena decirla porque ya no tiene ni sentido. La liquidez está compuesta por monedas y billetes, cuentas corrientes (depósitos a la vista) y cuentas de ahorro. Las monedas y billetes tienen un peso de 2,7%  y los depósitos a la vista (transferencias electrónicas) de 90%, ¿qué ocurre? Cuando se van a retirar recursos en esta particular situación financiera, ahí están los problemas con el efectivo en el mercado”.

Sin justificación

El economista sugiere un grupo de políticas para ajustar los desequilibrios económicos, pero hace énfasis en el tema petrolero, por ser el garante de los ingresos nacionales.

Sugiere entonces “ir a una apertura petrolera donde participe el sector privado nacional y externo”. Y argumenta que “en 2017 la producción petrolera cayó 649.000 barriles por día, y el gobierno dejó de percibir  5 mil  800 millones de dólares aproximadamente,  esto afecta el flujo de caja del país porque  el aumento del precio del barril entre 55 y 70 dólares no  genera valor agregado, porque tenemos un problema de producción importante”.

En el informe de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de febrero, indica –según cifras directas– entre enero y febrero de este año, se produjo una merma drástica de 183.000 barriles.

“Las exportaciones petroleras para este año deberían estar entre 25.000 a 28.000 mil millones de dólares, es una cifra exigua. No se justifica que Venezuela entre 1999 y 2016, haya recibido ingresos por exportación de crudo, 917.491 millones de dólares a través de dos boom petrolero (2004-2008 y 2011-2014) y se esté atravesando por estas calamidades”, resalta.

“Es el primer país petrolero con hiperinflación, eso es increíble. El gobierno sigue con el tema trillado de la guerra económica y la  inflación inducida” expresa al tiempo de manifestar la necesidad de captar inversiones nacionales o internacionales que coadyuven en el mejoramiento, capacitación tecnológica  y expansión de la actividad petrolera.

Asoma el articulista que  “una vertiente distinta a la apertura, es colocar en garantía las  acciones de Citgo para levantar recursos”.

El Gobierno ha efectuado varias propuestas dirigidas a incrementar la producción en 1 millón de barriles este año. Para ello “habría que hacer un plan agresivo de inversión para elevar la producción. El Plan  Siembra Petrolera establecía como meta, aumentar entre 5 y 6 millones de barriles y aquí estamos (…) que no se ha podido llegar al cumplimiento de ese Plan. Es prácticamente  imposible incrementar la producción en un año, tras conocerse el resultado de febrero. El factor confianza es fundamental para reactivar la economía”.

Alcanzar el millón de barriles al día, como lo han planteado las autoridades, tiene dos vertientes: “por la vía de  la Faja Petrolífera del Orinoco”, explica,  “hay que invertir en un plazo de tres años en la construcción de 5 mejoradores, cada uno requiere 25.000 millones de dólares, para un total de 125.000 millones de dólares. Y cada uno de estos equipos, destinados a procesar el crudo pesado o extrapesado y convertirlo en uno más liviano, mejora 200 mil barriles diarios. ¿De dónde saldrán los recursos? Allí es donde debería entrar la inversión privada”.

Añade que “la otra vía es la de los convencionales, hay 19 mil pozos maduros, ubicados en Falcón, Zulia, Monagas y Anzoátegui, que no están produciendo petróleo, están esperando tratamiento de recuperación secundaria, el proceso consiste en gas y vapor y se necesitan  50 mil millones de dólares. Son mostos muy altos y no los tiene el Estado. Parte de los recursos los despilfarraron, lo utilizaron para apalancar a países del Caribe, el fondo de ahorro macroeconómicos está  en niveles críticos de 3 millones de dólares, llegaron las vacas flacas y no hay dinero”.

Plan integrador

Casique sugiere un Programa de Recuperación Económica Integral, que logre la unificación cambiaria. “No podemos continuar con un control de cambio que tiene 15 años, produciendo fuga de divisas, reduciendo las reservas internacionales, propiciando procesos de arbitraje, con el Sistema de Divisas de Tipo de Cambio Complementario (Dicom parte 2) queda por fuera Petróleos de Venezuela (Pdvsa). El sector privado requiere que el gobierno lo apoye en la entrega de divisas para reactivar el aparato productivo y adquirir insumos, que en 4 años tiene una contracción acumulada de 33,5%”.

Este primer paso, alega, debe ir complementado con la eliminación de los controles de cambio y precios y la sinceración del presupuesto fiscal de la nación, el déficit fiscal de 2017 fue de 20,5% del PIB.

En su opinión  “tenemos un Estado paquidermo macroencefálico. Esto es, demasiada carga de empresas  públicas deficitarias, que hay que  privatizar. (El exministro de Planificación) Jorge Giordani, y su tesis socialista, atacó al sector privado y  se procedió a la expropiación de empresas como Lácteos Los Andes, Monaca,  Fama de América, Agroisleña, Diana, Éxito, atacaron al sector bancario, teniendo como resultado una  depresión económica. La idea es revisar en qué condiciones se encuentran estos centros de producción hoy, para recuperarlos”.

Cerca del fondo

Otro aspecto que conforma el Programa, anticipa, es la analizar el desempeño de la burocracia en el apalancamiento económico. “El  último estudio Doing Business del Banco Mundial, revela que Venezuela para crear una unidad de negocio o una empresa, requiere de 20 procedimientos  o pasos y 230 días, si lo comparamos con Colombia son 8 procedimientos  y 11 días; con Perú son 7 y 26; Brasil 11 y 79, Chile 7 y 5; y Bolivia 4 procedimientos y  45 días. El factor fundamental de todo esto es la confianza, si no la hay se aleja al inversionista”.

Con todas estas políticas y decisiones, avala, “se pueden enderezar los desequilibrios en la economía. Lo que pasa es que hay un problema político ideológico, arcaico, socialismo del siglo XXI que busca culpables”.

Casique asegura que un país, por muy adversas que sean sus condiciones económicas, financieras, sociales  “no toca fondo, eso no existe”.

Mejor en bolívares

En la búsqueda de alternativas a la contingencia económica, especialistas han ventilado ante los medios de comunicación, los alcances y las limitaciones de dolarizar la economía local.

Casique responde que no, que esta opción, no resultaría válida para el país. “Venezuela tiene una economía mono productora y no diversificada, no es el caso de Ecuador por ejemplo. El 96% de nuestros ingresos son por concepto de petróleo; por tanto, no va resolver el problema estructural del país”.

Ciertamente, menciona, los   sueldos estarían en dólares, pero también el desempleo podría acrecentarse, ya que no todas las empresas estarían en condiciones de emplear otra moneda en su estructura financiera y administrativa.

“Ecuador”, señala, “produjo una apreciación de la moneda en una forma bien destacada. Pero a la par, Colombia y Perú depreciaron sus signos monetarios y esto le restó competitividad y diversificación de la economía a esa nación”.

Insiste en que ese país suramericano perdió competitividad, “porque no tiene flexibilidad en la política cambiaria. Tuvo una caída del PIB y otras variables.  La dolarización, sin duda,  ataca de inmediato lo que es la inflación, pero en cuanto a la política fiscal, Ecuador arrastra un déficit de 6% del PIB y una deuda consolidada de 70%; su crecimiento económico  es muy exiguo”.

Además, en  Ecuador se observa  un incremento de las importaciones, en consecuencia, la cuenta corriente cerró deficitaria en  2017. El otro tema de la dolarización radica en el hecho de que cualquier shock externo que presente la economía de EEUU –signada por la Reserva Federal– el impacto también redundaría en Venezuela.

Es un cono, no devaluación

Respecto al nuevo cono monetario que entraría en vigencia el 4 de junio, advierte que “es una medida muy difícil, a menos que el gobierno tenga los billetes en el BCV”. Aclara que la eliminación de tres ceros, “no significa una devaluación encubierta. Es consecuencia de la hiperinflación; el bolívar fuerte ha perdido poder de compra y está cada día más diezmado, el soberano tiene un problema operativo (cajeros y surtidores de gasolina y  costos en papel, tinta y si se harán importaciones de billetes.

Difícil proyección

Casique es muy activo a través de las redes sociales.

En su cuenta de Twitter @jesuscasique1, suele hacer comparaciones de datos con otros países, referencias que nos apuntalan o desmarcan con el resto de la región o, comparativos respecto a los históricos de Venezuela.

Hace unas horas, por ejemplo, colocó los precios por kilo del tomate (perita) Bs.139.850, ají dulce Bs.98.95, cebolla Bs.135.695, pimentón Bs.235.795, plátano Bs.85.600, remolacha Bs.340.150, ocumo Bs.140.00, jojoto Bs.246.850 y pepino Bs.194.850, como un reflejo de la hiperinflación.

Sin embargo, advierte el economista y asesor financiero, que “es prácticamente imposible estimar la inflación al cierre de 2018. Lo que se puede es analizar  los promedios y cómo hacer una proyección” aproximada.

Los detalles

En vista de que el Banco Central de Venezuela (BCV) no publica información sobre el desempeño de la economía, la Asamblea Nacional ofrece estadísticas mensuales del comportamiento de los precios de la canasta. “Al tomar en cuenta  los valores difundidos de inflación de los últimos 4 meses (noviembre, diciembre, enero y febrero) el acumulado es  861,2%.

Dice el especialista e investigador que  “esto no indica que la inflación va a cerrar en 160.000% anual, de un promedio de más de 85% mensual, o si el promedio es de 100% mensual, la inflación llegue a 409.500%. Eso no significa que la inflación vaya a cerrar a esos niveles, pero si es importante  fijarse en esos promedios”.

Trae a colación las estimaciones que hiciera el Fondo Monetario Internacional (FMI) a inicios de año, en las cuales “Venezuela sufrirá un desplome de 15% este año y una inflación de hasta 13.000%”. En esa oportunidad, el economista jefe de ese organismo  para América Latina, Alejandro Werner, comentó que de confirmarse esa previsión, la economía venezolana experimentaría una contracción de casi 50% en los últimos 6 años.

Las teorías

—  Hay tres vertientes para catalogar a una economía como hiperinflacionaria, destaca Jesús Casique: “la de Phillip Cagan, que  habla de un nivel de 50% mensual. La Asamblea Nacional viene reportando la inflación desde 2017: la de noviembre fue de 56,7%, la de diciembre  de 85%,  enero 84,2% y  febrero de 80%. De modo que, de acuerdo a esta teoría, estamos en una hiperinflación”.

— La segunda teoría “es la de los Contadores Públicos Internacionales, que  establece que luego de tres años consecutivos al 100% es hiperinflación. Si revisamos los tres últimos años:  2015 cerró en 180,9%, el 2016 en 274,4% y cifras de la AN en  2017  reportan que la inflación cerró en 2.616%, por tanto,  se comprueba también que el país está en hiperinflación”.

— “La tercera teoría, de Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, indica que hay hiperinflación si alcanza 500% de inflación anual. En 2017  fue de 2.616%”.