Es común ya ver en cualquier sitio donde comercializan la venta de carne en el estado Guárico cambios sustanciales, no solo por la ausencia de compradores sino tambien por el hiperflacionario aumento que ya es semanal. 

En la capital San Juan de los Morros, realizamos un recorrido por distintas y principales carnicerías del Municipio a  fin de contrastar los distintos precios que son impuestos por los dueños de estos establecimientos comerciales. En una abordamos a una mujer que  reside en la calle Mellado y nos confiesa que la reserva que le queda en la cuenta bancaria no le alcanza ni para un kilo de carne. Al llegar al mostrador, pide al carnicero la mitad de la porción de carne molida que en el supermercado disponen en bandejas para el despacho directo al cliente. Esa es la cantidad que puede pagar por la proteína que supera los 1,3 millones de bolívares el kilogramo.

La escalada de la carne, entre otros productos de la canasta alimentaria, ha hecho trizas el poder adquisitivo de los Guariqueños. Con un salario mínimo de 392.646 bolívares, al cual se suma un bono de alimentación de Bs. 915 mil sin incidencia salarial, el ingreso mínimo legal es inferior al kilo de la proteína.

Ni un kilo de huesos rojos, a 450 mil bolívares en promedio, puede ser cubierto con el salario mínimo vigente.

El propietario de una carnicería ubicada en plena avenida bolívar, precisó que la carne en canal costaba Bs. 830 mil el kilo. La compra en canal supone una merma para el empresario, una vez se desposta (descuartizar para consumir o vender por partes) y se realizan los cortes. Pero un nuevo aumento ya tocó la puerta, la nueva mercancía –anunciaron proveedores- llegará a Bs. 1 millón el kilo en canal, por lo que el precio al detal va rumbo a los dos millones de bolívares.

“La que nos queda la estamos vendiendo de 1.700 a 1.800 el kilo, pero la que viene no se puede vender en menos de 2 mil a 2.100, este fin de semana llegará a ese precio”, asoma.

El repunte acentuado de las últimas semanas, le han informado los proveedores, se debe a los ajustes del primer eslabón de la cadena cárnica: el correspondiente a los ganaderos. “Dicen que son los ganaderos los que tienen estos precios por la sequía, pero quien paga las consecuencias somos nosotros”, apuntó.

La venta ha descendido sobremanera. “Hay gente con cierto poder adquisitivo, empresarios, que pueden comprar, pero hay gente que no puede comprar un kilo de carne”, dijo. Los mercados municipales ubicados en el Municipio Juan German Roscio han dejado de ser una opción, si de economía se trata. Hace una semana, recuerda su carnicería vendía a un monto inferior al que se cotizaba la carne en el mercado principal Municipal

Al consumidor tampoco le queda la escogencia por cortes, que antes permitían una diferencia de precios si la carne era de primera, de segunda o tercera. “Ahora lo único que se diferencia de la carne de 1.700 a 1.800 son las costillas y el lagarto que se vende a 1.200, de resto todo es igual. Hasta el hígado subió demasiado, cuesta 1.500 el kilo”, precisa, mencionando los montos con el recorte espontáneo de los últimos tres ceros, una práctica que se masificó en el habla local hace meses en la medida en que la inflación se aceleró.

“Estamos aguantando, intentando permanecer, pero lo cierto es que una res de 280 kilos cuesta 280 millones de bolívares, y la próxima costará por ejemplo 350 millones y ya no podemos cubrirla. Nos estamos descapitalizando”, apunta.

El representante de una reconocida Carnicería de un supermercado  cuenta que la proteína sube a diario entre 200 y 300 mil bolívares. “No tiene precio específico”, confiesa. “Hoy está en 1.390 el kilo de carne de primera y en 1.800 el solomo”, precisó.

La regulación del pasado

En noviembre de 2017, la Superintendencia para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) anunció los “nuevos precios” de venta al público de la carne, que no fueron percibidos por los consumidores en la calle. Según la regulación más reciente, el precio de la carne de primera quedó fijado en 49 mil bolívares, mientras que la carne de segunda debía comercializarse en 47 mil bolívares. Cortes más costosos como el solomo y el lomito fueron fijados en 75 mil y 80 mil bolívares, respectivamente.

Desde entonces, la subida ha sido constante, pero el sector ganadero no ha anunciado sobre encuentros con el gobierno para evaluar los precios. “En hiperinflación no se puede controlar precios, al gobierno se le escapa de las manos”, indicó una fuente perteneciente al  sector cárnico que prefirió mantener su nombre en reserva. “Si no pudieron controlar los precios de la carne antes, con hiperinflación es totalmente absurdo”, agregó.La compra de pollo tampoco es una alternativa asequible para estirar el presupuesto familiar. En los tres supermercados del Municipio Roscio el kilo del ave congelada cuesta Bs. 1,3 millones, el equivalente al ingreso mínimo legal mensual de un asalariado. De allí que los más pequeños ronden los 2,5 millones de bolívares, 6,3 salarios mínimos.

Huevos superan el salario mínimo

El precio del cartón de huevos también se aceleró en los últimos días y ronda, al igual que el pollo y la carne, los 1,3 millones de bolívares. Así como los precios, se ha acentuado también el diferencial de precios en función del pago en efectivo y por punto de venta o transferencias.

Mientras un cartón de huevos en un establecimiento formal supera el millón de bolívares, en la calle –en efectivo- ronda los 300 mil bolívares.