Con motivo de celebrarse este 31 de mayo, el Día Mundial Sin Tabaco, durante este mes compartiremos algunos artículos para sensibilizar a los fumadores que inicien la cesación del hábito.

Iniciamos con este texto de Antón Chéjov (1860-1904), médico–dramaturgo de origen ruso considerado un maestro del cuento, quien escribió obras de teatro con gran transcendencia como La Gaviota y El jardín de los cerezos que se caracterizan porque muchos acontecimientos dramáticos importantes tienen lugar fuera de la escena y lo que se deja sin decir muchas veces es más importante que lo que los personajes dicen y expresan en realidad.

Siguiendo esta línea, evitaremos decir lo más importante: NO FUME, mientras narramos los acontecimientos del monólogo Sobre el daño que hace el tabaco, donde Chéjov nos muestra un hombre a quien su mujer le pide que asista a dar una conferencia y escoge hablar sobre el tabaco y sus efectos.

¡Muy señoras y muy señores míos!… 

Habiendo sido invitada mi mujer a hacerme dar una conferencia con fines benéficos sobre un tema popular…, he de decirles que, por lo que a mí respecta, el asunto de este me es indiferente… ¿Que hay que dar una conferencia?… Pues a dar una conferencia… No soy profesor, y estoy muy lejos de poseer la menor categoría científica; pero, sin embargo, hace ya 30 años que trabajo de un modo incesante, y hasta con perjuicio…, podría decir…, de mi propia salud, en cuestiones de un carácter puramente científico… Incluso escribo artículos científicos o, al menos, si no precisamente científicos, algo, con perdón de ustedes, que se asemeja mucho a lo científico.

En algún momento, el monólogo se transforma en una confesión de situaciones domésticas.

Por tema de mi conferencia de hoy he elegido el que sigue: “Sobre el daño que el tabaco causa a la Humanidad”. Yo soy fumador…, pero como mi mujer me manda hablar de lo dañino del tabaco…, ¡qué remedio me queda!… ¡Si hay que hablar del tabaco…, hablaré del tabaco!… A mí me da igual!… Eso sí…, les ruego, señores, que escuchen esta conferencia con la debida seriedad… Aquel a quien una conferencia científica asuste o desagrade…, puede no escucharla y retirarse… (Se estira el chaleco.) Solicito también una atención especial por parte de los señores médicos…, ya que estos pueden sacar gran provecho de mi conferencia…, dado que el tabaco, a pesar de su carácter perjudicial, es empleado también en medicina.

Si, por ejemplo, metiéramos una mosca en una tabaquera…, moriría, seguramente, víctima de un desequilibrio de sus nervios… Como primera orientación, puede decirse que el tabaco es una planta… Les advierto que yo, por lo general, cuando doy una conferencia, tengo la manía de guiñar el ojo derecho; pero ustedes no reparen en ello… Es un defecto de mis nervios… Soy hombre muy nervioso, y esta costumbre de guiñar un ojo la contraje el 13 de septiembre de 1889: día en el que mi mujer dio a luz su cuarta hija, de nombre Varvara… Todas mis hijas nacieron en trece… Pero… (Mira el reloj.), el tiempo apremia y no podemos desviarnos del tema de esta conferencia.

 

Y va mostrando un hombre fracasado y sometido por su mujer

En la pensión, el encargado de las faenas domésticas soy yo… Voy a la compra, vigilo el servicio, anoto los gastos, confecciono cuadernos, limpio de chinches los muebles, paseo al perrito de mi mujer, cazo ratones… Ayer, por ejemplo, que proyectaban hacer “blinis”, mi obligación se redujo a dar a la cocinera la harina y la mantequilla; pues bien…, figúrense que hoy, cuando estaban preparados ya los “blini”, viene mi mujer a la cocina y dice que tres de las alumnas no pueden comerlos por tener las amígdalas inflamadas… Sobraban, por tanto, varios “blinis”… ¿Qué hacer con ellos? Mi mujer quiso, primero, guardarlos en la despensa; pero luego, después de pensarlo un rato, me dijo: “¡Cómetelos tú, espantapájaros!”… Cuando está de mal humor me llama “espantapájaros”… “¡Satanás!”… ¿Y qué tengo yo de Satanás?… ¡Ella es la que está siempre de mal humor!..

 Y que busca escapar… pero no puede o no se atreve.

¡Si supieran ustedes lo fuertes que son estos deseos!… ¡Correr!… ¡Dejarlo todo!… ¡Correr sin volver atrás la cabeza!… ¡Adónde?… ¡Qué importa adónde!… ¡Lo que importa es escapar a esta vida fea, vulgar, barata, que me ha convertido en un viejo y lamentable tonto…, en un viejo y lamentable idiota!… ¡Escapar a esta vieja mezquina, mala, mala tacaña que es mi mujer!… ¡Mi mujer, que durante 33 años me ha martirizado!..

Y Ustedes lectores fumadores, ¿se atreven a dejar de fumar?

“¡Una vez admitido que el tabaco contiene en sí el terrible veneno a que acabo de referirme, en ningún caso les aconsejo que fumen, y hasta me permito esperar que esta conferencia, que ha tenido por tema “El daño que hace el tabaco”, les aporte un beneficio… He dicho… Dixi et animam levavi.” (Saluda, y sale con paso majestuoso. Telón.)

José Gregorio Ledezma Rodríguez

Médico otorrinolaringólogo

Formación en otología y otoneurología

ledezma.orl@gmail.com