La huelga que sindicatos de camioneros iniciaron el pasado lunes en Brasil por los altos precios del diesel se mantenía firme este miércoles y comenzaba a poner en jaque el abastecimiento de productos y los servicios en varias ciudades del país.

La protesta continuaba en la mayoría de los 27 estados del país a pesar de que el Gobierno del presidente Michel Temer ha anunciado su intención de reducir los impuestos aplicados a los combustibles, a fin de atajar una escalada de precios atribuida al encarecimiento del petróleo en los mercados internacionales.

Los camioneros han estacionado sus vehículos en carreteras de casi todo el país y en algunos casos han bloqueado el tránsito, lo cual se sentía sobre todo en el estado de Sao Paulo, el más poblado, próspero e industrializado.

El malestar de los camioneros también ha afectado las operaciones en el puerto de Santos, en el litoral paulista, considerado el mayor terminal de cargas de América Latina y cuyos accesos había sido bloqueados parcialmente por los manifestantes.

Tanto en Sao Paulo como en Río de Janeiro, dos de las principales ciudades del país, diversas fuentes confirmaron que ha comenzado a escasear combustible en las gasolineras y que sucede lo mismo con otros productos, entre los que se incluyen hasta alimentos