Al menos dos personas fallecidas y el incendio de unas oficinas del gobernante Frente Sandinista es el resultado de nuevos incidentes violentos ocurridos la noche del sábado en varias zonas de Nicaragua, informaron diversas fuentes.

El Gobierno dio cuenta de la muerte de una persona en la provincia de Boaco, producto de ataques armados ocurridos el viernes, lo que aumentaría a 22 los muertos reconocidos oficialmente desde que se iniciaron las protestas el 18 de abril, reseñó DPA. 
En tanto, extraoficialmente se informó de la muerte de un joven, cuyos restos con aparentes señales de tortura fueron encontrados en un terreno al suroeste de Managua.
En Ometepe, la mayor isla del Lago Cocibolca, personas que marcharon exigiendo la renuncia del presidente Daniel Ortega prendieron fuego a la sede del partido sandinista en la ciudad de Altagracia, después de que simpatizantes progubernamentales agredieran a los manifestantes.
El líder del movimiento campesino en Ometepe, Henry Ruiz, aseguró a periodistas que la protesta autoconvocada era multitudinaria y que los partidarios gubernamentales intentaron detener la marcha, que recorrió unos 12 kilómetros en Altagracia. 
“Todo era pacífico, hubo una provocación de los orteguistas y el pueblo no soportó. Fuimos atacados por simpatizantes del Gobierno con piedras y morterazos”, explicó.
Por su parte, el portal oficial “El 19” atribuyó el incidente a “grupos de delincuentes pagados por la derecha”. 
En Managua, tras concluir una manifestación antigubernamental de miles de personas, cientos de opositores derribaron la noche del sábado al menos cinco “arbolatas” colocados a lo largo de una las principales avenidas capitalinas.
Oficialmente llamados “árboles de la vida”, las grandes estructuras metálicas y luminosas son consideradas símbolos del Gobierno. Un total de 143 moles fueron instaladas en 2013 por instrucciones de la vicepresidenta Rosario Murillo, a quien se le atribuyen creencias esotéricas.
Mientras tanto, al oficiar una misa este domingo en la Catedral Metropolitana de Managua, el cardenal Leopoldo Brenes dijo que el diálogo debe trascender las negociaciones suspendidas entre el Gobierno y la alianza cívica.
“La paz se va a lograr solamente en el diálogo”, pero “el diálogo no se da solamente en el auditorio del Seminario. No. El diálogo tiene que proyectarse más allá, entre los vecinos, las familias, las comunidades”, agregó Brenes.

El también arzobispo capitalino instó a los fieles a “sembrar perdón y reconciliación” y abogó por que “después de estas luchas fratricidas no queden heridas de odio y rencor ni quede una sociedad dividida”.
En tanto, el director de la no gubernamental Asociación Nicaragüense de Derechos Humanos (ANPDH), Alvaro Leiva, dijo al diario “La Prensa” que más de 300 policías fueron retenidos por haber presentado sus renuncias y negarse a reprimir protestas.
“Eso está confirmado (…) En todo el territorio nacional son más de 300 policías los que han solicitado baja”, afirmó Leiva. “Los han amenazado hasta con cuatro años de cárcel”, añadió.
Nicaragua vive una crisis que comenzó con una protesta de estudiantes contra una reforma del Seguro Social, que afectaba a miles de trabajadores y jubilados, y que se extendió debido a la violenta acción policial y de paramilitares. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que da seguimiento a la crisis en Nicaragua, contabiliza 79 muertos entre el 18 de abril y 24 de mayo pasado.