La maldad humana es la gran protagonista del viaje de transformación que narra El vampiro del lago, la ópera prima de Carl Zitelmann, producción que llegará a las salas este viernes.

Protagonizada por Miguelángel Landa (como Jeremías Morales), Sócrates Serrano (Navarro), Eduardo Gulino (Zacarias Ortega, Ramón Pérez Brenes, El Diablo Del Llano) y Abilio Torres (Jeremías Morales joven), es una adaptación de la novela Un vampiro en Maracaibo (2008), de Norberto José Olivar, y se presenta como un thriller policial con sello venezolano.

“Es una película bastante arriesgada y está basada en un libro muy, muy complejo, pero quedé contento con la adaptación que hicimos de la historia de este asesino inmortal que tiene una forma de matar que se repite cada 30 o 40 años”, dijo Zitelmann, quien estuvo acompañado en la proyección por Serrano, Gulino y Torres.

La cinta se centra en un arrogante escritor (Navarro) que en la búsqueda de una historia para su próxima novela, se obsesiona con el relato sobre un siniestro asesino que bebe la sangre de sus víctimas.

Rodada en 36 días en escenarios de Caracas, Charallave, Tacarigua y Maracaibo, la película transcurre en Maracaibo en tres épocas distintas.

“Quise reflejar las tres épocas. Creo que de la que más me alejé fue de la actual, pero traté de que sí tuviese ese gentilicio que nos hace venezolanos, que no fuese una película atemporal y alejada de lo que somos”, manifestó Zitelmann, quien además reveló que Olivar “le prohibió” que los personajes hablaran con acento porque “los caraqueños nunca hacen bien el acento maracucho”.