El capítulo VI: De los Derechos Culturales y Educativos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece a través de los artículos 102, 103 y 104 que la educación es un derecho humano, un deber social fundamental, gratuita, obligatoria, que debe ser permanente en igualdad de condiciones, a cargo de personas de reconocida moralidad y que el Estado la asumirá como función indeclinable, de máximo interés en todos sus niveles y modalidades, como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad.

Estas garantías se han visto afectadas por los diversos problemas económicos y sociales que afronta el país. Esto quiere decir, que la calidad y adecuado desarrollo de cada nivel educativo (básica, diversificada y hasta universitaria) se suma a los atropellos.
Pero en este caso, es pertinente considerar las consecuencias que acarrea para el niño y joven la baja calidad, el cambio de colegio o en el peor de los casos la ausencia de este vital proceso.
La psicóloga clínica y escolar, Thaís Michelena, aseguró que la realidad de cada familia es diferente según el estrato social al que pertenece, pero al final el estado emocional y social del niño y joven se ve comprometido.
“La alteración del proceso cognoscitivo en los niños se manifiesta a través de la conducta que este asume: depresión, rabia, comportamiento inadecuado, entre otros. Mientras que en los estudiantes de diversificada la realidad es otra, ya que al estar en la capacidad de expresar sus emociones, pueden llegar a un estado de frustración que los conduce a practicar actividades inadecuadas para su edad”, dijo Michelena.
Por otra parte, la presidenta de la Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC), Trina Carmona, explicó que los estudiantes no se están enviando con la misma frecuencia a clase y esto incide en el incremento de las inasistencias en los salones. “La escuela es el mayor lugar privilegiado para que el niño se eduque, modele el comportamiento social y pueda desarrollar sus habilidades”, aseveró.
Ambas expertas determinan que los padres y representantes deben hacer el mayor esfuerzo para que el estudiante se mantenga en la escuela.
“La solución no es dejarlo en la casa”, acotó la psicóloga. Además, dijo que otro factor a considerar, es que los padres no están capacitados profesionalmente para educar, a menos que estos sean docentes. “Hay temas más complejos: química o física que los padres no dominan”, señaló.
En tal sentido, las recomendaciones que dan para abordar el tema son: si hay cambio de colegio, se debe conocer las nuevas rutinas que el plantel adopta, la planificación, el personal docente y fungir como intermediario para apoyar al niño y joven; crear en la casa actividades complementarias motivadoras; ante el aprieto para comprar los útiles, hacer cuadernos con hojas de reciclaje.