El ex jefe del Ejército de Nicaragua, general (r) Humberto Ortega, urgió a su hermano Daniel, presidente del país, que ordene desactivar las fuerzas parapoliciales y acepte adelantar las elecciones generales de 2021 para el 2019.

En una carta pública a los participantes del Diálogo Nacional, el ex alto militar advirtió que ambas acciones ayudarán a resolver la “trágica crisis” que vive Nicaragua desde abril pasado y que ha dejado ya más de 300 muertos, según organismos de derechos humanos independientes, reseñó DPA.
“Que el presidente Daniel Ortega ordene a lo inmediato disponer todo el poder de orden del Estado y Gobierno para desactivar las fuerzas parapoliciales y cualquier otra ilegal“, pidió el ex jefe castrense en su carta, dirigida al Gobierno, la opositora Alianza Cívica y la Conferencia Episcopal, mediadora en el diálogo.
En las últimas semanas, cientos de hombres armados han impuesto un virtual estado de queda en Managua y las principales ciudades del país, donde cometen asaltos, asesinatos y realizan capturas selectivas de personas que han apoyado las protestas.
“Hoy los nicaragüenses sufrimos el actuar impune de ilegales civiles armados, encapuchados, parapoliciales que disparan a mansalva y ejercen controles solo permitidos por la ley a las autoridades policiales o militares”, dijo Humberto Ortega en su mensaje. “Esta situación ha impuesto un terrorífico estado de sitio no oficial en el país”, advirtió.
Agregó que posteriormente la oposición deberá retirar los “tranques” (retenes) instalados por manifestantes en varias carreteras del país y que han afectado severamente el comercio y la economía.
El ex general también instó a su hermano a aceptar una propuesta de los obispos católicos para que las elecciones de 2021 se realicen el 31 de marzo de 2019. Los representantes de Ortega en el diálogo han rehusado discutirla.
“El presidente Daniel Ortega, al adelantar constitucionalmente las elecciones presidenciales para el año entrante, dice sí a la paz”, afirmó el hermano del mandatario, quien fue uno de los nueve comandantes sandinistas y dirigió el ejército desde 1979 hasta 1995.
Humberto Ortega, que al salir del Ejército se dedicó a los negocios privados y reside en la vecina Costa Rica, ha cuestionado en varias ocasiones a su hermano instándolo a dialogar con sus adversarios y a construir un “proyecto de nación” que beneficie al desarrollo del país.
Ex militares sandinistas también han cuestionado lo que llaman “pasividad cómplice” del Ejército al no intervenir para desarmar a los grupos armados que actúan fuera de la ley, ya que la Constitución prohíbe la existencia de fuerzas irregulares en el país.
La crisis inició en abril pasado con una protesta estudiantil y se convirtió en una rebelión cívica tras la violenta acción de la Policía y fuerzas de choque contra manifestantes civiles.
Incendian casa de dirigente estudiantil 
Entre los sucesos más recientes, presuntos paramilitares incendiaron la noche del martes la casa del dirigente estudiantil Yubrank Suazo en Masaya, ciudad vecina a la capital. Suazo responsabilizó del ataque al alcalde oficialista de Masaya, Orlando Noguera.
En la casa vivían los padres y hermanas de Suazo, todos artesanos que trabajaban elaborando hamacas, según relataron a los periodistas.
Mientras, una nueva protesta cívica se realizó este miércoles en Managua, donde miles de personas que portaban banderas de Nicaragua se instalaron a lo largo de cuatro kilómetros sobre la carretera hacia Masaya, tomadas de las manos, para reclamar “justicia” y “cese de la violencia” en el país.
Convocado por la opositora Alilanza Cívica, el “plantón” se desarrolló durante dos horas sin incidentes, pese al temor de algunos manifestantes de ser atacados por paramilitares, como ocurrió en otras protestas el 30 de mayo, 30 de abril y el 1 de junio.
Queremos que paren las muertes y la represión, que se desarmen ya los paramilitares y que Ortega se vaya. El presidente no puede seguir gobernando sobre tanto dolor y tanta sangre”, dijo Maurene Alvarez, una de los manifestantes.
Varios empresarios asistieron a la protesta, como el presidente de la Federación de Ganaderos (Faganic), Alvaro Vargas.
“El pueblo quiere un cambio y sólo será posible con elecciones anticipadas”, afirmó Vargas.
 6.384 solicitudes de asilo 
En tanto, en Costa Rica, voceros de la Dirección General de Migración informaron que 6.384 nicaragüenses solicitaron refugio en ese país desde abril pasado. La mayoría ya vivía en territorio costarricense.
Según la directora de Migración, Raquel Vargas, esa dependencia estudia con mucho cuidado cada solicitud, debido a que muchos nicaragüenses radicados en Costa Rica estarían aprovechando el conflicto para regularizar su situación migratoria.
El Gobierno costarricense integró hace un mes una comisión interinstitucional para atender una eventual emergencia, aunque la Cancillería dijo recientemente que no se ha producido ninguna oleada migratoria.
El Gobierno de Nicaragua confirmó este miércoles en su portal “El 19” qumuchas personas están realizando trámites para viajar al exterior y que en las oficinas de Migración se ha registrado un aumento de solicitudes de visas y pasaportes de hasta un 50% y 60% por ciento.