Jose Machillanda / La sociedad modular, como expresión del crecimiento político del venezolano mostrada el 20M, se hace presente como resistencia civil conmocionando al país como respuesta a esa falsa electoral. Es la nueva oposición política que tiene como construir una transición, expresión de un real sentimiento republicano, contrario al militarismo autocrático que pretende cambios en las significaciones imaginarias sociales del venezolano. La sociedad modular mostró una decisión, pertenecer y ser demócrata como repuesta sólida, cierta y contundente a la dictadura autocrática militarista. Pertenecer es ser demócrata, significa confrontar públicamente, de manera política e inteligente, la falsa democrática del socialismo a juro.

Pertenecer a ser demócrata tiene que ver con la idea de pertenencia de muchos ciudadanos a la democracia, negando la coexistencia con quienes han impuesto a troche y moche una autocracia militar, que niega el gen democrático de la sociedad venezolana y muestra con la resistencia civil, anclado en el contrato original, la decisión de la pertenencia a la democracia. Democracia que descubre un hombre modular en la sociedad del siglo XXI.

Ciudadano modular significa un ser y hacer político como expresión inédita en la que hombres y mujeres con cultura política y decisión clara, con respecto al porvenir de la República. Apartan intereses grupales como el partidismo, privilegiando la pertenecía a la democracia.

La pertenecía a la democracia, la resistencia civil, la acción de ese ciudadano modular con sentido de pertenencia y la decencia política son los nuevos venezolanos que, sin amarre a partidos políticos y organizaciones de interés político, de manera libre y convencidos de las virtudes de la democracia, están prestos y dispuestos a la construcción y reinstalación de una nueva Nación –República. Son ciudadanos modulares que se resisten y triunfan frente a la penetración de la propaganda, la imposición de la guerra psicológica para sobreponerse a la miseria exponencial y enfrentar el cambio de las significaciones imaginarias sociales que desarrolla la barbarie del socialismo a juro para, al final, confrontar un Estado fallido en el cual boquea el más grande centro de corrupción junto a una gran tribu de ladrones.

Esa ciudadanía modular que mostró su resistencia civil el 20M se crece en virtudes políticas, muestra el sentido de pertenencia a la democracia como un invento político del siglo XXI en la Venezuela militarizada. Esa ciudadanía modular comienza a entenderse como una nueva fuente de acción política. Así… ha enfrentado el poder coercitivo que expone un régimen execrable que ha defalcado materialmente la República, imponiendo la miseria exponencial pretende encadenar a los repúblicos a una dictadura militarista socialista en el siglo XXI. Ese ciudadano modular es la más grande expresión espontánea de la cultura política que servirá de motor funcional a la transición política en Venezuela.

Como fuente de nueva acción política, la sociedad modular venezolana servirá de núcleo o base para el cambio político social, que ya debe haber entendido el liderazgo político emergente para aprovechar que una masa modular crezca y de respuesta a la situación de espasmo -que pareciera que hasta ahora- no entiende visiones atrasadas y timoratas de la política venezolana. El ciudadano modular es el nuevo poder ciudadano que deberá crecer con una clara idea de pertenencia, para construir nuevas uniones que definan la velocidad y el tiempo para la transición de la República.

La transición política significa, entonces, desplazar un modelo perverso que invadió la Academia Militar en los años 70, construyó militares marxistas para que fueran fuerzas armadas de liberación, que desde 1999 asaltan las arcas del Estado y se mostrasen hoy ladrones ricos, que se atreven a declarar de manera violenta que no entregaran el poder, que no se irán del gobierno. Es decir, que serán eternos dictadores de la República. La transición política, en consecuencia, requiere de inteligencia política posmoderna que entienda a los ciudadanos modulares democráticos, valientes, convencidos y, sobre todo, como repúblicos que tienen que coincidir todos con sentido de pertenencia para cercar y ordenar la barbarie militarista.

Barbarie militarista marxista que se muestra como gobierno, representantes de un socialismo a juro que pretenden arrear la masa de ciudadanos, que el 20M como sociedad modular encapsulados en el sentimiento democrático decidió decirle NO a la autocracia militarista. Esa sociedad modular con sentido de pertenencia hacia la democracia representa el gentilicio del venezolano, tiene conexión con la República y con su ideología democrática, está llena de valores con lo cual nutren su conducta y procedimiento honesto para crecer como atracción civilista democrática que fortalezca acciones, cultive modos y esfuerzos cotidianos para producir el cambio histórico, desplazar la vergüenza que hoy representa un régimen contrario al sentir y pensar del ciudadano venezolano.