Un total de 448 personas han muerto, 595 están desaparecidas y 2.830 han resultado heridas en Nicaragua, a causa de la violenta crisis que sacude al país desde hace 100 días, informó  la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH, independiente).

Durante una rueda de prensa, el titular de la ANPDH, Alvaro Leiva, dijo que los últimos 15 días “fueron particularmente sangrientos”, pues se registraron otras 97 víctimas, con un promedio de seis fallecidos por día, y advirtió que la gran mayoría de los fallecidos eran manifestantes civiles que protestaban contra el Gobierno de Daniel Ortega, explicó DPA.
En la capital Managua, donde según la ANPDH han fallecido más de 150 personas producto de la violenta acción policial y paramilitar, cientos de opositores realizaron este jueves un plantón para conmemorar los 100 días del inicio de las protestas contra el Gobierno de Ortega, en homenaje a las víctimas y en solidaridad con los presos políticos.
Según el informe de la ANPDH, al menos 718 personas han sido secuestradas por grupos parapoliciales y paramilitares afines al Gobierno, que actúan “motivados por un fanatismo partidario e ideológico”.
Muchos de los plagiados han aparecido luego en las celdas policiales y enfrentan ahora procesos judiciales que según el organismo de derechos humanos son “ilegales”.
Del total de secuestrados, la ANPDH dijo que aún permanecen desaparecidos 595 ciudadanos, de los cuales conocen el paradero de “algunos que se encuentran bajo detención ilegal”, aunque se desconoce la situación de la mayoría.
Leiva señaló que del total de secuestrados, 123 personas han sido localizadas y liberadas por gestiones humanitarias de la ANPDH y de la Iglesia católica.
Los liberados han denunciado “severas torturas” durante su detención arbitraria. Añadió que una buena parte de los secuestros llevados a cabo por estos “grupos ilegales” han ocurrido en los últimos días en la ciudad de Masaya (sureste), destacando el secuestro de familias enteras en el barrio Monimbó, bastión de la resistencia opositora desde que iniciaron las protestas el 18 de abril.
“Existe una profunda crisis de violación a los derechos humanos”, dijo Leiva, quien remarcó el “asedio y la intimidación de grupos paramilitares hacia toda la población” y en operaciones fuera del marco de la ley por parte de policías y parapolicías con pasamontañas que ejercen capturas selectivas, ejecuciones y daños a la propiedad privada y pública.
Leiva manifestó su preocupación por el “uso desmedido” e injustificado de “fusiles de amplio poder” por policías como de paramilitares, pues el país no se encuentra en una situación de guerra.
Según la ANPDH, de los 2.830 heridos, 72 quedaron con lesiones permanentes. De los 448 fallecidos, el informe indica que 425 fueron ejecutados y asesinados.
De ese total, 358 murieron por heridas de armas de fuego, incluyendo 115 con disparos en la cabeza, 76 en el tórax y 58 en el cuello, abdomen y espalda.
La lista de fallecidos incluye tres extranjeros: un guatemalteco muerto accidentalmente durante las protestas, un estadounidense ejecutado de un tiro en la cabeza y una brasileña asesinada de un disparo en el tórax.
Los restantes fallecidos murieron calcinados, con armas artesanales, acuchillados, golpes, falta de atención médica o en circunstancias que aún son investigadas.
Del total de fallecidos 383 eran civiles, la mayoría manifestantes opositores, además de 24 policías, un militar y 40 paramilitares.
La provincia de Managua registra el mayor número de víctimas fatales con 189, de los cuales 157 se registraron en la capital.
En la provincia de Masaya se registran 55 decesos, 28 en León (occidente), 32 en Matagalpa, 19 en Estelí y 17 en Jinotega (norte).
La crisis en Nicaragua se inició el 18 de abril con una protesta de universitarios y se agravó tras la violenta acción de la Policía y fuerzas de choque contra manifestantes civiles. El Gobierno registra sólo 56 muertes.