Cuando estaba niña, Anitta imitaba a Britney Spears frente al espejo, allá en Río de Janeiro, donde nació. Ya tiene 25 años y seguro son otras niñas las que ahora se paran a cantar su música. Empezó mostrando su trabajo en Youtube. En 2013 se hizo popular en Brasil. Las fronteras las rompió con colaboraciones con otros músicos, como J Balvin y su tema Machika, que grabaron en Medellín.

Extrovertida, pero al mismo tiempo sencilla y humilde; así es la brasileña, quien es considerada una de las pioneras en integrar a las mujeres en el reggaettónn, género que ella define como una forma de expresión y liberación femenina. La intérprete de “Downtown” recuerda que para ella no fue sencillo triunfar como cantante, pues tuvo una infancia con muchas carencias.

A pesar de ello, la estrella es un fenómeno en Latinoamérica, con más de 200 millones de reproducciones en Spotify y YouTube y 30 millones de seguidores en Instagram.El éxito de sus canciones no aleja a Anitta de las polémicas. Hay quienes señalan que la estrella pop más famosa de Brasil es un producto de marketing. Otros le recriminan supuestas operaciones estéticas. No faltan los que apuntan que en sus canciones las mujeres son meros objetos sexuales. Justo cuando el mundo vive una revolución feminista.

La cantante visitó Colombia para grabar el videoclip de Medicina, su nuevo sencillo. Ese y Veneno son sus dos nuevas canciones. Su éxito no tiene límites: Netflix anunció que estrenará en este segundo semestre del 2018, un documental sobre su vida personal, momentos desde el backstage en sus giras, y el mundo alrededor de ella.

No quiere dejar para nadie, lo quiere todo y está trabajando para conseguirlo. Bien sea como Larissa de Macedo Machad, su nombre real, o simplemente como Anitta, este volcán en erupción viene a quemarnos.