Con sede en las afueras de los bancos, pocos comercios abiertos y levemente afluencia de vehículos y personas en las calles se inició el martes la segunda jornada de la reconversión monetaria de Venezuela en medio de una huelga nacional convocada por la oposición que se cumplía parcialmente.

El desconcierto continuó reinando entre los venezolanos mientras se trata de eliminar los cinco ceros del bolívar que dispuso el gobierno para hacer frente a la hiperinflación.

“No sé cómo adaptarme a estos cambios. Con esto, no puedo comprar nada”, confesó decepcionada. Ingris Guzmán, una maestra de prescolar de 45 años mientras agitaba con su mano, tres de los nuevos billetes de cinco y diez bolívares que recibió en una agencia bancaria del este de Caracas luego de tres horas de espera.

Guzmán se mostró pesimista por las recientes medidas económicas acordadas por el gobierno y sostuvo que “todo va a seguir igual porque los precios siguen subiendo”.

Al lado de Guzmán un hombre espigado, de tez morena, revisaba atentamente un folleto sobre los nuevos billetes para tratar de identificarlos antes de recibirlos en el banco.

“Todo queda igual, esto es un engaño”, dijo Ricardo Peña, un técnico de neveras de 54 años, mientras señalaba la fotografía de un billete de dos bolívares y aseguró que “esto no me da ni un kilo de carne”.

Durante el mes pasado, los precios crecieron a un ritmo diario de 2,7%, lo que llevó a la inflación en julio a 125% y la tasa anualizada a 82.766%, según los cálculos de la Asamblea Nacional, controlada por la oposición. El Fondo Monetario Internacional estimó que la inflación en Venezuela podría cerrar este año en un millón por ciento.

La galopante escalada de precios ha golpeado especialmente a los mayores sectores pobres que representan 87% de la población, de acuerdo con un estudio realizado el año pasado por tres de las principales universidades del país.

“Alcanzar la balanza con equilibrios económicos y macroeconómicos”, afirmó en su cuenta de Twitter el presidente Nicolás Maduro al defensor, las últimas medidas que acordaron para enfrentar la crisis y sostuvo que representan la “gran revolución económica”.

Maduro agradeció al partido oficialista y los demás aliados apoyó su programa económico y llamó a los seguidores del gobierno un sumarse a la movilización que se realizó el martes en el centro de Caracas.

La movilización oficialista coincide con el paro nacional que se convoca a la oposición y que, según los organizadores, se puede cumplir en un 60%.

“Hoy queda claro que en Venezuela las medidas que el madurismo trató de vender como solución nadie las cree”, afirmó el dirigente opositor Andrés Velásquez.

Agregó que “Venezuela se va a defender” y advirtió que la oposición continuará con las acciones de la protesta contra las nuevas medidas económicas que considera “una farsa, una estafa”.

El gobierno espera presentar el martes ante la oficialista Asamblea Nacional Constituyente un paquete de reformas tributarias para elevar un 16% el Impuesto al Valor Agregado y crear un tributo sobre las transacciones financieras.

Asimismo, se espera la activación de algunas reformas cambiarias que estén orientadas a la fijación de un tipo de cambio fluctuante que estará anclado al petróleo, la criptomoneda venezolana.

Hasta la semana pasada en el país operaban las tasas: una para las subastas de divisas oficiales, que estaba en 2,4 bolívares soberanos por dólar, y otra para las monedas que estaba por debajo del tipo de cambio del mercado negro.

El gobierno fijó para el primero de septiembre la entrada en vigencia del nuevo salario mínimo de 1.800 bolívares soberanos (unos 30 dólares), que representa un incremento de 3.300%.

El aumento salarial ha sido duramente cuestionado por analistas, opositores y empresarios que han advertido que podría llevar a la quiebra a numerosas empresas y elevar el desempleo en el país en medio de una fuerte recesión.

Maduro anunció la semana pasada que un petro tendrá un valor equivalente a 60 dólares o más, que es el precio del barril de petróleo, y agregó que cada petro valdrá 3.600 bolívares soberanos.

Para los economistas los cálculos presentados por el mandatario representan el reconocimiento de una devaluación debido a que la paridad es muy similar a la tasa del mercado negro que se utiliza en la actualidad como referencia para fijar los precios de muchos productos y servicios.