La entrada de manera irregular a España de más de cien subsaharianos al saltar la valla fronteriza que separa la ciudad española de Ceuta del vecino Marruecos, en el norte de África, puso hoy de nuevo el foco en este fenómeno, cada vez más violento, al que se suma la masiva llegada de inmigrantes por mar.

Este último salto protagonizado por 116 inmigrantes eleva a 1.400 el número de personas que han entrado este año en España por esa vía.

Según fuentes de la Guardia Civil española, siete agentes de este cuerpo de seguridad resultaron heridos de diversa consideración -uno fue llevado al hospital- debido a la violencia de los inmigrantes, que no pudieron ser contenidos.

Los asaltantes emplearon cizallas, palos y objetos cortantes, cal viva, ácido de baterías y excrementos, que arrojaron a los guardias, como ya ocurrió en el último salto masivo, ocurrido hace casi un mes.

Los 116 subsaharianos accedieron a Ceuta por la zona de Finca Berrocal, el mismo lugar por donde el pasado 26 de julio consiguieron entrar otras 602 personas.

Una vez en Ceuta, corrieron hacia el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que sigue colapsado tras la última llegada masiva de inmigrantes.