Todo comenzó con un capricho. O al menos así lo recuerda Silennis Vargas, la lanzadora de martillo que se convirtió en la primera venezolana clasificada a los Juegos Olímpicos de la Juventud en atletismo, cuando se apuntó la medalla de plata en el Suramericano Menor de Cuenca, Ecuador. Ella quería ingresar a la Unidad Educativa de Talento Deportivo de Camaguán, y así se puso bajo la lupa del entrenador de su hermano Félix Pacheco, que había sido campeón nacional menor, juvenil y sub23 de martillo, quien notó sus extraordinarias condiciones para los lanzamientos.

Silenis Vargas / Integrante de el equipo de atletismo a los Juegos Olí’mpicos de la Juventud Argentina 2018 foto Edixon Gamez.

“Yo me quería chequear para voleibol, pero mi entrenador me animó a hacerlo en atletismo. Me puso unas carreras, unos saltos y me probó en los cuatro lanzamientos. En mi primera competencia fui quinta en jabalina, cuarta en bala y primera en martillo y disco, y eso me hizo entusiasmarme más y más para seguir preparándome”, recuerda Silennis, de 16 años.

Después de esa experiencia, su relación con el atletismo pasó a convertirse en un romance: “Poco a poco me fui enamorando de mis lanzamientos, del atletismo. Adoro todas las pruebas: las carreras, los saltos”.

El círculo y la jaula se han convertido para Silennis prácticamente en el aire que respira: “Cuando llegué del Suramericano de Cuenca, después de clasificar a Buenos Aires, me dieron 15 días de descanso, y eso para mí fueron los peores 15 días de mi vida porque no encontraba qué hacer. Entrenar para mí es mi día a día, desde que me levanto hasta que me acuerdo es pensando en mi entrenamiento, en las pesas, en enfocarme en lo que me gusta para poder conseguir mis metas”.

Esas metas han comenzado a concretarse. Este año, Silennis hizo en Cuenca, Ecuador, un récord personal de 62,31, que la pone en camino a hacer peligrar el récord nacional para martillo de 3 kgs,  un 63,62 m, en poder de la mundialista Antonella Creazzola.

La guariqueña sabe que tiene una senda de rica historia en su prueba. El martillo dio a la primera finalista criolla de un Mundial adulto y la primera campeona iberoamericana, la dos veces olímpica Rosa Rodríguez, y tiene a Creazzola, otra atleta dispuesta a seguir ese camino de éxito. De hecho, se ha puesto como objetivo superar el récord de la segunda, pero ha tenido que poner una pausa, para concentrarse en su preparación a Buenos Aires.

Silennis deja claro que su meta, independientemente de lo cuesta arriba que luzca, siempre será una medalla de oro: “Lo único imposible es lo que nosotros creemos que es imposible”.